Fecha de estreno: 30 septiembre 2011
Dirigida por Wim Wenders
Con Pina Bausch, Regina Advento, Malou Airoudo,
SINOPSIS: Homenaje de Wim Wenders a la coreógrafa Pina Bausch, uno de los iconos de la danza contemporáneo. A lo largo del filme se representan algunas de las piezas más importantes de la compañía Tanztheater de Wuppertal, dirigida por Pina desde 1973, entre ellas, ‘Café Müller’ (1978), ‘Kontakthof’ (1978), ‘Das Frühlingsopfer’ (1975) y ‘Vollmond’ (2006).
La cinta ha sido rodada en tres dimensiones, una tecnología que se había utilizado hasta el momento en grandes superproducciones y en películas de animación. Ahora, el 3-D, gracias a dos alemanes, Wenders y Werner Herzog (que también ha rodado así su ‘Cave of Forgotten Dreams’), también accede al campo del documental de autor.
La intención de Wenders con el 3-D era que el espectador se sintiera como si estuviera viendo el espectáculo desde la mejor posición del patio de butacas y que fuera una experiencia única. De esa forma las coreografías adquieren un poder visual y una plasticidad en la pantalla deslumbrantes.
Pina Bausch murió antes de ver terminada la cinta, en julio de 2010, a los 68 años, cuando le fue diagnosticado un cáncer, pero su legado ha quedado así para siempre plasmado en una película hermosa y mágica, de una intensidad poética arrolladora. El amor, la soledad, el miedo y la lucha de sexo fueron algunos de los temas principales sobre los que Pina basó unas coreografías que comenzaron a conocerse como «teatro- danza», en las que no solo se bailaba, sino que se expresaban los sentimientos más descarnados a través dela actuación.
CRÍTICA:
Por Manuel Yáñez
Para comprender una película como ‘Pina’, no está de más atender a sus subtítulos. Uno de ellos, el más ilustrativo, describe este documental como «un filme para Pina Bausch de Wim Wenders». La clave del asunto está en el «para»: no estamos ante una obra «sobre» la célebre bailarina y coreógrafa alemana, fallecida en 2009, sino ante un sentido y reverente homenaje a su creatividad, un escaparate para su testamento artístico. En este sentido, parece lógico que Wim Wenders, un pope de la modernidad en horas bajas, se desmarque de las constantes del documental biográfico y se centre en el lenguaje del cuerpo que exploró Bausch durante cuarenta años de ilustre trayectoria. Así, para llevar a cabo este pomposo panegírico, Wenders utiliza tres vías de aproximación al mito de Bausch: unas pocas imágenes de archivo, declaraciones de gente que la conoció (principalmente, los bailarines de su compañía) y, por último, la puesta en escena de varios de varios fragmentos de sus obras más renombradas («Café Müller», «Le sacre du printemps», «Vollmond»).
Anécdotas
Del documental al homenaje
Mientras que Wim Wenders preparaba desde hacía seis mese este documental con Pina Bausch, la coreógrafa murió repentinamente en agosto de 2009, dos días antes de la primera prueba en 3D. Se iba a anular el proyecto, que pero el realizador decidió, sostenido por la compañía, repetirlo todo para rehacer la película en honor a Pina Baush.
Una nueva utilización del 3-D
‘Pina’ no es solo una de las primeras películas europeas en 3-D, sino «la primera película de autor en 3-D». Hubo que adaptar esta tecnología, como cuenta el productor Gian-Piero Ringel: «Con ‘Pina’ exploramos un terreno totalmente virgen, desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista del género. Encontrar expertos para el diseño técnico ya fue una apuesta, porque no son muy numerosos….
Un rodaje maratoniano
El rodaje de ‘Pina’ se hizo en dos partes. Primero, en octubre de 2009 se filmaron las coreografías en escena de la artista (sobre obras musicales célebres como ‘La coronación de la primavera’ de Stravinski) y en verano se rodó la gira mundial de la compañía. El 3D y el directo supuso grandes dificultades (no era posible interrumpir las tomas), por lo que la preparación fue intensiva.
En el momento del segundo período de rodaje, a mediados de abril 2010, el equipo rodó ‘A Kontakthof’, una de las piezas de juventud de Pina Bausch, esta vez sin público.
Wenders rodó este clásico con tres diferentes distribuciones concebidas por Pina Bausch: una con los danzantes acostumbrados de la coreógrafa, otra con hombres y mujeres de edades aproximadas a los sesenta, y el tercero con adolescentes.
Esto fue sólo después de que la producción dejara el espacio limitado del teatro y se rodara en lugares públicos, en paisajes industriales, en grandes espacios naturales. Este segundo rodaje fue posible gracias a un sistema de steadycam compacto 3D concebido especialmente para la ocasión.
Palabras de experto
La realización de ‘Pina’ necesitó los conocimientos de un experto en 3-D, Alain Derobe, que utilizó un sistema especial de cámaras encima de una serie de grúas. Para dotar de profundidad el espacio, era indispensable seguir a los bailarines: «Normalmente, para una película de baile, colocaríamos las cámaras delante de la escena, lejos de los que se celebra allí», dice Alain Derobe. «Para ‘Pina’, pusimos cámaras en medio de los bailarines. Así la cámara debía bailar literalmente con ellos. Es por eso que todos los miembros del equipo tuvieron que familiarizarse con las coreografías. Cada uno exactamente debía saber hacia dónde iban a dirigirse los otros bailarines, con el fin de que la cámara pudiera seguirles».
La presencia invisible del 3D
Antes del rodaje, el realizador Win Wenders intentó buscar la forma de hacer la película en 3D: «Necesitábamos esa tercera dimensión, pero al mismo tiempo era una conquista que el efecto relieve no se notara demasiado, sino que fuera el arte de Pina el que prevaleciera».

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