MI MADRE Y YO
Cómo nos afecta la Herida Materna
Lamentablemente muy pocas hemos tenido madres realmente cariñosas, atentas, pacientes, respetuosas, amables, dispuestas, presentes, responsables, maduras (emocionalmente hablando) y conscientes de sus heridas y limitaciones.
Pocas hemos podido recibir lo que verdaderamente y legítimamente necesitábamos y merecíamos de ellas.
Es vital y urgente dar voz a todas aquellas mujeres, y especialmente las que hoy somos madres, que tuvimos en nuestra infancia y adolescencia una relación distante o tóxica con nuestras madres ya que la relación con mamá nos deja una gran huella. Nos guste o no. Lo aceptemos o no. Lo neguemos o no. En este taller tocaremos y trabajaremos temas incómodos. A veces necesitamos incomodarnos lo suficiente para atrevernos a ver y sentir para luego poder tomar acción. Lo mismo ocurre con las heridas emocionales y la herida materna. Hasta que no duelen demasiado no las afrontamos.
Cuanto antes nombremos nuestra verdad antes podremos sanar nuestra herida materna y liberarnos de los estragos que nos ha dejado.
La Herida Materna nos afecta principalmente en estas 4 áreas de nuestra vida:
- En la imagen de nosotras mismas (falta de autoestima)
- En la relación de pareja (dependencia emocional)
- En la maternidad (Inmadurez emocional y REAs: reacciones emocionales automáticas)
- En la vida profesional (inseguridad)
La verdad no es buena ni mala, simplemente es la que es.
Si la negamos y silenciamos corremos el riesgo de seguir perpetuando las mismas heridas en nuestros hijos e hijas una generación más.
Por tanto, es vital tomar conciencia y despertar cuanto antes, hay prisa por mucho que duela y cueste. Necesitamos cortar la cadena de una vez por todas.
Este taller te ayudará e inspirará especialmente si:
- Necesitas dejar de depender emocionalmente de tu madre.
- Si aún crees que algún día te aceptará y querrá como realmente necesitas.
- Necesitas sentir más paz y armonía en tu vida.
- Tu madre te lastima y aún así necesitas de ella.
- No puedes decirle “no” a tu madre. Te cuesta ponerle un límite.
- Crees que la felicidad de tu madre es tu responsabilidad y haces lo que sea para que no sufra.
- Te cuesta estar presente con tus hijos.
- No puedes ser tú misma con ella y te sometes a sus deseos, gustos y necesidades para complacerla. Más adelante hablaremos del abuso emocional.
- Estás cansada de complacerla pero no sabes como cambiar este vínculo.
- Necesitas empoderarte para poder conectar con tus necesidades y defenderlas pero no sabes por dónde empezar o simplemente no te atreves
- No te gusta cómo trata a tus hijos y te juzga y critica constantemente, pero te cuesta darles voz.
- Tu madre fue o es alcohólica, te pegaba, humillaba, criticaba, era muy exigente o te castigaba retirándote su amor. Más adelante hablaremos sobre la violencia activa y pasiva.
- Tuviste una madre muy infantil y victimizada y tenías que cuidarla tu.
- Quizás tu madre no fue dura contigo pero estuvo muy ausente y te faltó mucho su presencia y su atención. Te sentías muy sola y la echabas mucho de menos.
- Tuviste un padre violento o sufriste abusos o pasaste por algún trastorno de alimentación. ¿Dónde estaba mamá? ¿Te protegió, te cuidó…? ¿Cómo te acompañó?
- Sientes que tu madre hace más por tus hermanos que por ti. Más adelante hablaremos de la polaridad entre hermanos.
- Te importa y afecta más lo que ella piensa, siente o necesita que lo que tus hijos o pareja necesitan o sienten.
- Tienes reacciones emocionales automáticas contra tus hijos que juraste no tener.
- No quieres actuar como ella lo hizo contigo, pero te ves hablando y actuando como ella.
- No estás bien con tu pareja y dependes emocionalmente, pero no puedes dejar ni mejorar la relación.
- No estás bien en pareja pero te aterra estar sola.
- Necesitas llegar a ser la madre que tus hijos necesitan, pero no lo logras.
- No estás bien en tu trabajo pero no te atreves a cambiar de profesión o reinventarte.
- Te cuesta tomar tus propias decisiones y prefieres hacer lo que se espera de ti.
Si te sientes identificada con alguna de estas experiencias, quiero decirte que (lamentablemente) no estás sola.
Somos muchas las mujeres y madres que hemos pasado por este tipo de experiencias y todas necesitamos sanar la herida materna para poder llegar a ser la maravillosa mujer que hemos venido a ser y poder convertirnos en la madre que nuestros hijos necesitan y merecen.
Quienes tomamos decisiones diferentes
obtenemos resultados diferentes.


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